De vez en cuando vacilan inseguros
mis pasos al penar por los caminos
y mis hombros de cargar andan torcidos
y de andar, mis pies se hacen más duros.


De vez en cuando vacila mi cometa
sin destino, anclada en el vacío
entre volar a solas, cuán veleta
o por ella, dejar preso mi albedrío.


De vez en cuando se alarga el trayecto
y olvidado queda uno en la derrota.
Ya no hay màgico remedio que haga efecto
ni remiendo que tapone mi alma rota.


De vez en cuando cabalga mi tormento
encabritado de tener tan mala potra
y gota a gota me ahoga el sufrimiento
de porqué en porqué y de una en otra.
                           ARMAK de ODELOT